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lunes, 20 de enero de 2014

LOS BOMBARDEOS NACIONALES SOBRE EL TERRITORIO DEL PENEDÈS

La ocupación de Mallorca por parte de los Nacionales durante toda la guerra tendría un papel clave respecto a los bombardeos, tanto navales como aéreos , que tendría que sufrir Cataluña a lo largo de todo el conflicto. El territorio del Penedès no quedaría exento ni mucho menos de estos ataques aéreos y según las últimas investigaciones, serían un total de 372 ataques aéreos los que tendría que sufrir el territorio del Penedès a lo largo de toda la guerra; protagonizados todos ellos por las tres aviaciones existentes en el bando sublevado: la Legión Cóndor alemana, la Aviación Legionaria italiana y la Aviación Hispana franquista. De estos 372 ataques aéreos, la gran mayoría, 323, serían protagonizados por la Legión Cóndor, sobre todo por sus hidroaviones Heinkel He- 59, llamados Zapatones debido a sus grandes flotadores mientras que el resto de ataques aéreos, 45, serían protagonizados por la Aviación Legionaria y tan solo 4 por la Aviación Hispana.

Heinkel He-59


Este número tan elevado de bombardeos aéreos provocaría la muerte de 197 personas y más de medio millar de heridos en el territorio del Penedès en poco menos de dos años, ya que el primer bombardeo sería realizado el 8 de mayo de 1937 y el último el 22 de enero de 1939. Por otro lado, hasta 1939 serían realizados 207 ataques aéreos y sólo durante los primeros 22 días del mes de enero de 1939 serían efectuados un total de 165 ataques aéreos siguiendo la táctica franquista de bombardeo aéreo antes del ataque de las tropas terrestres. En cuanto a estos 372 ataques pero desglosado en comarcas, el resultado es el siguiente: el Alt Penedès sufriría un total de 52 ataques aéreos que provocarían 42 víctimas, siendo la ciudad de Vilafranca del Penedès la más bombardeada (hasta 18 veces) . Uno de los objetivos principales para la aviación franquista serían los diferentes campos de aviación republicanos que se encontraban en varias poblaciones de la comarca como serían los aeródromos de Santa Margarida i els Monjos , Pacs-Vilobí y Sabanell-Torrelavit y que tendrían un papel destacado dentro para la aviación republicana.  
Por su parte, la comarca del Garraf sufriría con crudeza los ataques aéreos franquistas ya que debería soportar un total de 123 bombardeos que provocarían 56 víctimas mortales, siendo por ejemplo las poblaciones de Vilanova i la Geltrú ( 41 ataques-33 víctimas) y Sitges (26 ataques-8 víctimas) las más afectadas, aunque también los pequeños puertos de Vallcarca (32 ataques-5 víctimas) y Garraf (11 ataques-8 víctimas) sufrirían estos ataques aéreos precisamente por su condición de pequeños puertos donde varias veces durante el conflicto llegarían barcos mercantes que descargarían material de guerra. Mención especial sería también la estación de ferrocarril de Sitges o Vilanova i la Geltrú , lugar este último más atacado de la ciudad así como las industrias de la misma población que también serían atacadas, destacando entre todas ellas la fábrica Pirelli, con 1.500 trabajadores y bombardeada un par de veces.
Pero la comarca del Baix Penedès sería la que tendría el mayor número tanto de bombardeos como de víctimas ya que tendría que sufrir un total de 197 ataques aéreos que provocarían la muerte a 99 personas, destacando sobre todo la población de Sant Vicenç de Calders que tendría que sufrir nada menos que 102 ataques aéreos y que provocarían 75 víctimas. Este número tan elevado de ataques sería consecuencia del objetivo primordial que se convertiría por la aviación franquista la estación ferroviaria de San Vicente de Calders, nudo ferroviario muy importante debido a que en esta estación era donde se bifurcaban las líneas de la costa y del interior. Los sublevados entendían que atacando esta estación repetidamente, podían paralizar o al menos ralentizar el tráfico ferroviario, tan importante para la República por la movilidad de tropas y armas hacia los diferentes frentes. Así y de esta manera, la estación de Sant Vicenç de Calders se convertiría lamentablemente en uno de los lugares más bombardeados de Cataluña.

Telegrama Nacional notificando un bombardeo aéreo en Vilanova i la Geltrú


Ante estos ataques aéreos, el territorio del Penedès intentó defenderse, sobre todo las ciudades más grandes del territorio, pero ante la escasez de armamento antiaéreo, (sólo se contaría con algunas ametralladoras antiaéreas en todo el territorio y en espacios de tiempo determinado) fueran creadas Juntas de Defensa Pasiva Locales que aplicarían normas y órdenes ante los bombardeos y desarrollarían sobre todo una gran labor en la construcción de refugios antiaéreos. Estos refugios antiaéreos se empezarían a construir a mediados de 1937 pero sobre todo se acelerarían sus trabajos hacia el primer tercio de 1938 ante los continuos ataques que sufrirían las poblaciones Penedès . De esta manera, hacia mediados de ese mismo año, poblaciones como Vilanova y la Geltrú, Sitges o Vilafranca del Penedès tendrían refugios con capacidad suficiente para acoger buena parte de la población, (Vilanova i la Geltrú por ejemplo contaría con una veintena de refugios antiaéreos diseminados por toda la población) aunque las dificultades económicas así como la escasez de mano de obra, haría que muchos de estos refugios antiaéreos no pudieran finalizarse. Igualmente, se habilitarían también refugios antiaéreos en casas particulares así como muchos otros en diferentes espacios como zanjas y bodegas, con el objetivo de que cualquier sitio pudiera servir de cobijo ante los ataques aéreos que a final del conflicto se convertirían prácticamente en diarios. En definitiva, la población del Penedès, así como la del resto de Cataluña, sufriría la crudeza de los bombardeos aéreos y tuvo que adoptar diferentes medidas de defensa a la vez de hacer frente a esta nueva manera de hacer la guerra como eran los ataques aéreos .

Croquis de diferentes Refugios Antiaéreos de Vilanova i la Geltrú



viernes, 20 de diciembre de 2013

LA DEFENSA DE LA COSTA DEL COLL DE BALAGUER

El Coll de Balaguer es un paso de montaña situado en el término municipal de Vandellós i l'Hospitalet del Infant, en la provincia de Tarragona, y que a lo largo de los años siempre ha tenido una especial importancia al ser uno de los lugares de paso obligado en Cataluña. Durante la Guerra Civil, y como lugar estratégico que era, contaría con unas importantes fortificaciones siendo éstas primeras construcciones defensivas unas fortificaciones encaminadas a defender el litoral a raíz del bombardeo naval que realizaría el 30 de octubre de 1936 el crucero Canarias, del bando sublevado, en la Bahía de Roses. A pesar de que esta operación de bombardeo naval no tendría gran importancia para los mandos del bando nacional, si que tendría unas consecuencias muy importantes para el bando gubernamental y en especial para las poblaciones del litoral catalán ya que apresuradamente se iniciaría la fortificación de todo el litoral del Principado de Cataluña, desde Portbou en el norte hasta Alcanar en el sur, fortificando de esta manera 400 km de costa

Crucero Canarias

El miedo a más posibles bombardeos navales así como sobretodo a un temido desembarco de tropas nacionales procedente de Mallorca provocaría una constante vigilancia del mar y un gran afán en la construcción de posiciones defensivas que se vería materializado con la realización de más de 450 nidos de ametralladoras, diseminados por todas las playas catalanas o lugares propensos a desembarcos; así como también del artillado de la costa, que en su momento más álgido (mediados del mes de marzo de 1937) llegaría a contar con unas 120 piezas, formando diferentes baterías a lo largo de todo el litoral catalán. Tanto la fortificación del litoral así como el artillado de éste se desarrollarían principalmente entre finales de 1936 y mediados de 1937, aunque el temor a un desembarco estaría presente durante toda la guerra y se llegaría a destinar incluso a alguna Brigada Mixta entera del Ejército Popular de la República para guarnecer el llamado frente de mar. La presencia civil en la defensa de la costa también sería importante ya que en muchas poblaciones costeras serían movilizados hombres con edades comprendidas entre los 18 y los 45 años para trabajar de manera obligatoria al menos un día a la semana en la construcción de las diferentes posiciones defensivas e incluso muchos civiles, especialmente los pescadores, participarían activamente en la vigilancia del mar.
El gobierno de la República destinaría quizás demasiados recursos con tal de evitar el temido desembarco aunque no dispondría de las armas ni recursos suficientes. Sirva de ejemplo citar que la gran mayoría de las piezas artilleras destinadas a la defensa de costas eran de principios de siglo XX o finales del XIX e incluso se llegaron a destinar piezas de montaña de la última guerra carlista de 1875 totalmente obsoletas; piezas éstas últimas de 80 mm y con un alcance máximo de 6.500 metros, poco efectivas en la defensa de costas si las comparamos con los potentes cañones de 210 mm que disponían por ejemplo los barcos nacionales Canarias y Baleares con un alcance de 21.000 metros.

Cañón Krupp de 80 mm utilizado en la Defensa de la Costa

Referente a la defensa de la costa se crearían también múltiples observatorios a lo largo de toda la costa, servicios de iluminación y hasta sería creada una Flotilla de Vigilancia y Defensa Antisubmarina de Cataluña debido a la poca actividad que tendría la Marina Republicana por aguas catalanas (cabe decir que también se crearían estas Flotillas en Valencia, Cartagena y Almería). Dichas flotillas estaban formadas por pesqueros armados que vigilarían la costa y harían servicios de convoy al trafico marítimo y por pequeños pesqueros que dragarían a diario la costa en busca de minas, siendo por el caso que nos ocupa, el Cabo de Término, próximo a Coll de Balaguer, lugar de relevo entre los pesqueros de las poblaciones de l'Ametlla de Mar i Cambrils.
En realidad las fortificaciones marítimas de Coll de Balaguer constaban de dos emplazamientos para baterías de costa y varios nidos de ametralladoras. Las baterías de costa, llamadas Coll de Balaguer Norte (o batería de artillería de la montaña del Torrero) y Coll de Balaguer Sur (o de la Pitrassa) nunca se finalizarían, sobretodo la Norte que contaría con tres círculos construidos en la tierra pensados para instalar piezas de artillería, un búnker, un pozo de tirador y una trinchera y algunos parapetos defensivos. Por su parte la batería Sur o de la Pitrassa era una imponente construcción militar constituida por cuatro casamatas enlazadas por una galería interior, con dos polvorines en su interior. Referente a las piezas que estuvieron ubicadas en estas posiciones, según una relación del 15 de marzo de 1937 éstas eran cuatro piezas de 150 mm de Hierro Entubado Modelo 1885 y cuatro Obuses de Bronce de 150 mm. Pero la necesidad de piezas de artillería en los diversos frentes haría que estas piezas fueran substituidas por otras a lo largo del conflicto, dándose incluso períodos en que los emplazamientos artilleros no contarían con ninguna o con pocas piezas, como por ejemplo sería el caso de finales de 1938, en el que se encontrarían en las fortificaciones artilleras de Coll de Balaguer tan solo dos Obuses de 210 mm.

Proyecto de Reforma de la Batería de Coll de Balaguer (Pitrassa)

Las otras fortificaciones también importantes referentes a la defensa de la costa serian los nidos de ametralladoras situados en diferentes puntos del litoral. Entre ellos destacarían como los principales y que en la actualidad aun pueden apreciarse, los dos nidos de Cala d'Oques situados en un promontorio muy cercano al mar y construidos en hormigón armado y con una sola obertura frontal para realizar el disparo; y los dos nidos de ametralladoras situados en la playa de la Almadrava, de planta rectangular y testeros circulares con dos oberturas por donde hacer fuego. 

Nido de ametralladoras situado en la playa de la Almadrava de Hospitalet del Infant

También existirían otros elementos defensivos en esta parte del litoral catalán, como serían otros dos nidos de ametralladora junto con una trinchera en el Puerto de Hospitalet de l'Infant y otros dos más también con una trinchera contigua a unos 500 metros aproximadamente de Cabo de Término, así como muchas otras posiciones defensivas y construcciones militares situadas en el interior de Coll de Balaguer.


Pero la zona litoral de Coll de Balaguer pudo tener una mayor importancia al final de la guerra ya que en esta zona el Alto Mando Nacional planearía para principios de enero de 1939 un desembarco de tropas para dar un golpe de efecto en la ofensiva que realizaría sobre Cataluña y ayudar a las tropas terrestres que avanzaban desde los ríos Ebro y Segre. El plan consistía en desembarcar dos batallones en las playas de Hospitalet de l'Infant, unas tropas que habían sido embarcadas previamente en Vinarós y Sant Carles de la Rápita. Para llevar a cabo la misión, a mediados de diciembre de 1938 y para recabar toda la información posible sobre las defensas costeras de esta zona y detectar alguna posible resistencia, el submarino General Sanjurjo visitaría esta misma zona marítima en misión de reconocimiento donde podría observar algún que otro nido de ametralladora ubicado en el litoral. Finalmente, el rápido avance de las tropas nacionales en su ofensiva por Cataluña desbarataría esta operación de desembarco, quedando las posiciones costeras defensivas como simples espectadores.